|
El cruel espectáculo de las peleas de gallos
Los organizadores de las apuestas están acusados de un delito contra la protección de la flora y la fauna.
30 Enero 10 - Esther S. Sieteiglesias
MADRID- Uno contra uno. El gallo, previamente adiestrado y dopado, se enfrenta a su enemigo en el tentadero. Le han enseñado a matar, a ser el único superviviente del combate. Cuando le cortaron la cresta se volvió mucho más agresivo, cuando le insertaron un espolón aprendió a usarlo como arma. Sólo ha asimilado que tiene que atacar y lo hará hasta su último suspiro. Mientras, su entrenador disfruta con la violencia. Observando el ring se siente orgulloso de lo que ha creado. Si su gallo gana la pelea, aumenta su caché y se lleva el premio. «Cada gallo canta en su corral, el mío en el de todos». Si además apostó por él, se llena los bolsillos con miles de euros.
Las peleas de gallos no son un hecho aislado. En España existen dos tipos de personas que disfrutan con esta práctica. Los que hacen timbas a las dos de la mañana en un barrio marginal o los que se han especializado y manejan cantidades superiores a los 50.000 euros. Esta semana, la Policía Nacional desmanteló en Castellón de la Plana una casa de apuestas ilegal. Había unas cien personas presenciando el «espectáculo». A los organizadores les detuvieron como presuntos responsables de un delito contra la protección de la flora y la fauna. Los 85 que habían apostado y disfrutaban del combate fueron propuestos para una sanción administrativa.
«Me alegré mucho al oír la noticia», cuenta a LA RAZÓN Esther Esquembre, presidenta de la Federación para la Protección y Defensa del Animal en la Comunidad Valenciana (Fedenva). «Es un avance ya que es la primera vez que por algo así los acusan de delito». Cuenta que muchas veces se hace la vista gorda. «En el barrio de las Mil Viviendas, Alicante, a tan sólo una manzana de una comisaría de Policía hay combates de gallos muchos domingos. No son tan profesionales». Algo que contrasta con la nave donde entraron los 30 agentes de la Policía Nacional, que tenía una importante infraestructura con galleras, fichas de apuestas y ring para celebrar los combates. Recuperaron 24 gallos e intervinieron 52.000 euros en efectivo.
Según cuenta la Policía, el ambiente condiciona intensamente a los gallos y provoca una gran agresividad entre los animales. En esta ocasión se había establecido un tiempo de media hora y ganaba el gallo que noqueara al otro, en general con la muerte o con lesiones que lo inutilizaran. Cuando entraron los agentes ya se habían realizado peleas, por eso se encontraron con tres animales gravemente heridos y otro muerto. Al contarle a Esquembre la cantidad de espolones, caperuzas de pelea, medicamentos, entrenagallos y fichas de apuestas que simulaban billetes de 50 y 100 euros, asegura que por un lado es un negocio que mueve miles de euros y, por otro, una tradición familiar muy arraigada. «Intentarán robarlos de la protectora que se los quede».
En Canarias ultiman los entrenamientos, ya que en las islas no están prohibidas estas peleas.
Fuente: www.larazón.es
|
 Entre los artículos incautados había protectores para la cabeza. Al lado, uno de los gallos que iba a pelear |